jueves, 17 de junio de 2010

PLAGIO,PLAGIO!!!, ¿PLAGIO?



INTRODUCCION

Para poder hablar de plagio se debe entender antes lo que significa propiedad intelectual. Como lo dice la Declaración Mundial sobre la Propiedad Intelectual votada por la Comisión Asesora de las políticas de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), el 26 de junio del año 2000, la propiedad intelectual es "cualquier propiedad que, de común acuerdo, se considere de naturaleza intelectual y merecedora de protección, incluidas las invenciones científicas y tecnológicas, las producciones literarias o artísticas, las marcas y los identificadores, los dibujos y modelos industriales y las indicaciones geográficas[1].
Por lo tanto, la Real Academia Española define plagio como "acción y efecto de plagiar", indicando que plagiar es "copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias”[2]. El plagio es una infracción del derecho de autor sobre una obra artística o intelectual de cualquier tipo y se produce cuando se presenta una obra ajena como originalmente propia[3]. Otros dicen que es copiar o imitar una obra ajena; sea literaria o artística”[4]. Según Héctor Cerezo Huerta el plagio es “la acción de hacer pasar como nuestros, ideas o textos que pensaron otros y que nos fueron transmitidos por ellos, bien por escrito, bien oralmente o por algún otro mecanismo de comunicación[5]
Los plagios o fraudes más comunes son el de (a) invención, que se refiere a cuando los autores mienten acerca de los datos de un estudio por publicar[6]. La (b) falsificación, cuando se falsifican los datos y/o métodos originales para favorecer la hipótesis de una investigación[7]. Y finalmente, el plagio, que se produce cuando un tercero se apropia de ideas o frases del autor original y las presenta sin citar fuente[8].
Según la tradición académica de Gran Bretaña, “es otro nombre dado a la trampa y el mayor pecado académico. El plagio es la práctica de utilizar la palabras de otro y hacerlas pasar como suya[9].
Queda claro que el plagio es un descarado robo, independiente de lo que usemos para adornar la definición. Francisco Lacueva cita a W.S Bruce cuando dice “la propiedad es la exteriorización y ampliación de la propia personalidad[10]”. Así que “para ser completamente claros: el plagio se considera como el hurto del trabajo intelectual de otra persona”[11].


El plagio en la educación

El fenómeno del plagio dentro de las instituciones educativas ha crecido mucho en los últimos años debido al desarrollo de nuevas tecnologías que han multiplicado las posibilidades de reproducción y manipulación textual[12].
Este fenómeno se encuentra en las escuelas secundarias, preparatorias y, lamentablemente, también en facultades; los postgrados y hasta en los trabajos de tesis[13]. McCabe, de la Rutgers University de New Jersey, realizo un estudio que abarco veintitrés facultades de los Estados Unidos y llego a la conclusión de que al menos cuatro de cada diez universitarios plagiaron trabajos desde internet en el último año. Estos mismos estudiantes universitarios admitieron haber plagiado durante el último año en al menos una ocasión algún tipo de información de la red.
De esta manera 38% de los estudiantes encuestados reconocieron haber copiado y pegado, ya sea parafraseando, copiando algunas frases o, incluso, párrafos enteros, sin citar nunca la fuente. Uno de los hechos que más llama la atención es que casi la mitad de los estudiantes consideró este proceder como habitual y/o sin importancia, y no lo considero un comportamiento de deshonestidad académica[14].
Marie Leiner de la Cabada[15], catedrática de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, en México, y de la Texas Tech University Health Sciences Center, en El Paso, Texas, destaca algunas de las amenazas del plagio en el ámbito educativo:

1. Para los estudiantes:
Limita la innovación. Obviamente porque el estudiante no realiza ningún esfuerzo creativo, simplemente copia y pega.
Impide el desarrollo del pensamiento crítico. No elabora ni compara información, simplemente se dedica al facilismo de copiar.
Juega en contra de su competencia. Sus habilidades profesionales se ven limitadas porque no desarrolla capacidades propias de un investigador.



2. Para los centros educativos:
Los docentes no pueden desarrollar alumnos capaces de pensar por sí mismos ni elaborar juicio crítico en la resolución de problemas. Se pierde la habilidad de investigar por no aplicarse por parte de los alumnos.
· El docente no puede ayudar a sus estudiantes a que sean capaces de discriminar información basados en la evidencia, puesto que, simplemente, copian datos sin cuestionar ni analizar.
“Si no hay honestidad académica, el alumno está proyectando una imagen de conocimiento que en general no corresponde a la realidad de lo que auténticamente está en su estructura cognitiva. El comportamiento deshonesto erosiona, desde la base, el propósito educativo”[16].

Las sanciones por violación de derecho de autor son variadas, Sin embargo, solo van dirigidos a castigar al que haya obtenido un beneficio económico con la explotación de la obra de otro, sin encontrar en ello el plagio de tesis o trabajos de investigación destinados a evaluaciones de índole académico[17].
Hace falta regular la protección de derechos de autor en este ámbito y establecer mecanismos de sanción que preserven el derecho de autor y que hagan efectiva la consecuencia de una acción fraudulenta ante órganos establecidos para ello, teniendo como objetivo principal garantizar la actuación ética del nuevo profesional desde un inicio[18].

El plagio y la Biblia

El derecho a la propiedad se da por sentado en la vida del antiguo pueblo de Israel y por lo tanto Dios incluye un mandamiento que lo protege. Como se puede ver en el desarrollo de la problemática, el plagio es sinónimo de robo, lo cual Dios, por medio del octavo mandamiento, no aprueba. El profeta Isaías nos dice: “Porque yo, el Señor, amo el derecho y odio lo que se arrebata injustamente” (Isa 61:8). En el nuevo testamento, Jesús reconoce el derecho de propiedad en la parábola de los talentos de Mat 25:14[19]. Por su parte el Apóstol San Pablo nos dice “El que robaba, que deje de robar y se ponga a trabajar honestamente…” (Efe 4:28).
El plagio no solo es robar, sino que incluye mentir, fingir, ocultar, engañar y, sobre todo, es una forma de autoengaño[20], por lo tanto es inexcusable y totalmente no ético.


[1] Wikipedia, 5-4-10
[2] http://www.scielo.cl
[3] Wikipedia, 5-4-10
[4] http://www.turevista.uat.edu.mx
[5] http://www.elementos.buap.mx
[6] http://www.turevista.uat.edu.mx
[7] Ibíd.
[8] Ibíd.
[9] http://www.ecourban.org
[10] Francisco Lacueva, Curso de formación Teológica Evangélica (Terrassa, Barcelona: CLIE, 1975), 65
[11] http://www.elementos.buap.mx
[12] Wikipedia, 5-4-10
[13] http://www.ecourban.org
[14] McCabe DE. Faculty and Academic Integrity: The Influence of Current Honor Codes and Past Honor Code Experiences, Research in Higher Education 3 (2003) 367-385.
[15] http://www.apoyoestudio.suite101.net
[16] http://www.elementos.buap.mx
[17] http://www.ecourban.org
[18] Ibíd.
[19] Francisco Lacueva, Curso de formación Teológica Evangélica (Terrassa, Barcelona: CLIE, 1975), 65
[20] http://www.elementos.buap.mx

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